Regirán para las 15 marcas que entre enero y noviembre de
2013 transfirieron más de $110.000 millones para la salud.
Por: Edwin Bohórquez Aya
Las razones que los empresarios de las loterías usaban para
excusar la caída en las ventas se basaban en que la normatividad que las
cobijaba era vieja y resultaba poco atractiva para quienes estaban en el
negocio, que no había posibilidad de atraer a un apostador joven porque las
veían aburridas y que por su modelo, el Baloto sería el rey de los juegos de
suerte y azar por el monto de los premios y las ganancias que le dejaba a su
operador, pues una cosa son esos juegos que son de fácil probabilidad de acierto
y de poco premio, y otra los que son menos probables, y con un premio más
grande, este último el más jugoso de todo Colombia, precisamente el Baloto.
Pues esa realidad cambió desde el pasado 27 de diciembre,
cuando el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, firmó el Decreto 3034, con
el que se expidió la nueva reglamentación para la lotería tradicional o de
billetes. Allí, básicamente, se le permite a cada una de esas empresas mejorar
el plan de premios, “lo que aumentaría el atractivo de las loterías para el
público apostador del país”, detalla el Consejo Nacional de Juegos de Suerte y
Azar (Cnjsa).
La actualización de la norma, que no se realizaba desde 2004,
modificó la estructuración del plan de premios con un cambio en la fórmula. “La
correlación entre gastos y ventas que se exigía en el pasado mantenía los
premios en niveles poco atractivos para los consumidores, con lo cual a la vez
se afectaban las ventas y se perpetuaba un círculo vicioso que les restaba a
las loterías atractivo comercial frente a otras alternativas de apuesta. Ahora
la definición del plan de premios debe responder a condiciones de mercado y a
la capacidad financiera y de reservas de cada empresa, soportada en estudios
técnicos”, detalla el Cnjsa.
Además, el decreto permite la acumulación de premios que no
han caído en determinado sorteo y los elevó al 40% del valor de los billetes de
lotería emitidos, cuando antes estaba entre el 20% y el 35%, porcentaje que
dependía de especificaciones puntuales para cada una de las empresas que
estaban en el sector.
En septiembre de 2012, cuando el Baloto superó los $105.000
millones, el entonces presidente de Coljuegos, Rodrigo Vélez, le había dicho a
El Espectador que las loterías tenían que “ver cómo moverse para ser más
competitivas. Lo que no pueden pretender es que el país no saque nuevos juegos
para que una situación monopólica de tiempo atrás se mantenga. Dicho lo
anterior, yo invité a la Federación de Loterías para que nos digan cómo ven
ellos el mundo y qué pueden hacer para mejorar. Hay unas loterías que dan mucha
plata, como la de Medellín, pero hay otras que se están quebrando, y el
reglamento es el mismo para todas. Entonces más bien preguntemos si no es un
problema de ineficiencia, de falta de competitividad, de mucha burocracia”.
Gilberto Toro, presidente de Fedemunicipios, uno de los
integrantes del Cnjsa, consideró que el decreto “es un avance que puede
permitirles a los departamentos obtener mejores recursos por esa vía, porque
las ataduras o limitaciones que han tenido las loterías las volvieron poco
atractivas y ahora habrá más financiación para la salud. Yo creo que hay que
mirarlo en detalle para ver cómo lo deben aprovechar las loterías y la gente
que busca resolver sus problemas económicos por medio de la suerte”.