Durante el encuentro
quiso resaltar el líder de la Iglesia católica que “la experiencia nos
demuestra que cava vez que buscamos el camino del privilegio y el beneficio de
unos pocos en detrimento del bien de todos, tarde o temprano, la vida en
sociedad se vuelve un terreno fértil para: la corrupción, el narcotráfico, la
exclusión de las culturas diferentes, la violencia e incluso; el tráfico de
personas, el secuestro y la muerte causando sufrimiento y frenando el
desarrollo”.
Insistió en que la
principal riqueza de México hoy tiene rostro joven: son sus jóvenes y esto
permite proyectar un futuro y mañana: da esperanzas y proyección al país.
Tras la entrega de las
llaves de la ciudad, el papa Francisco se trasladó a la Catedral Metropolitana
donde sostuvo un encuentro con alrededor de 165 obispos diocesanos, auxiliares
y eméritos; tres cardenales y 18 arzobispos, y poco más 450 invitados
especiales en representación de la Iglesia en América Latina.
En la congregación,
hizo una reflexión sobre la Virgen de Guadalupe, de quien dice que tiene una
mirada de ternura materna que anhela el pueblo mexicano tras haber derramado
tanta sangre, violencia, convulsiones e incomprensiones.
Volvió a mostrar su
preocupación por la juventud y, por ello pidió a los obispos: “no minusvalorar
el desafío ético y anticívico que el narcotráfico representa para la juventud y
para la entera sociedad mexicana”.
Pidió a los obispos que
sean de alma transparente y que “no le tengan
miedo a la transparencia porque la Iglesia no necesita de la oscuridad
para trabajar. Vigilen para que sus miradas no se cubran de las penumbras de la
niebla de la mundanidad, no se dejen corromper por el materialismo trivial, ni
por las ilusiones seductoras de los acuerdos debajo de la mesa”.
Durante la tarde se
desarrollará la Eucaristía en la basílica de Guadalupe. Se trata de la la
primera jornada de su visita oficial del Papa a México, país que tiene previsto recorrer de frontera a
frontera hasta el próximo miércoles.
