DE Maria Isabel Rueda.
Mientras Ecopetrol está
avaluado, con todos sus pozos, en cerca de15.000millones de dólares, Reficar
costó alrededor de 8.000millones de dólares, partiendo de un presupuesto
inicial de 3.990 millones de dólares. El contralor Maya pregunta por qué costó
4.000 millones de dólares más de lo presupuestado.
Los miembros de esas
juntas directivas ganan cerca de 4 millones de pesos por sesión. Poco dinero
para la responsabilidad que tienen. La pregunta es si la cumplieron.
Desde el 2009 hasta
nuestros días, debían vigilar la construcción de Reficar, la mayor empresa
colombiana construida y la más grande inversión de Ecopetrol en su historia.
Pero hasta ahora han guardado angustioso silencio. Sí supimos de un palmoteo en
mesa de junta directiva hace cerca tres años, escandaloso porque hasta dicen
que estuvieron a punto de irse a las manos, entre el actual presidente de
Ecopetrol y entonces minhacienda, Juan Carlos Echeverry, y el expresidente de
Reficar Orlando Cabrales. Asunto, el reclamo sobre los millonarios sobre-costos.
Todo habría resultado sencillamente anecdótico si hoy no estuviera saliendo a
la luz que mientras los miembros de junta directiva calentaban sus sillas, hubo
millonarios abusos empresariales.
La primera pregunta no
es por qué Glencore, de nacionalidad incierta, supuestamente gringa pero con
sede en Suiza, ganó en el 2006 una licitación en la que se presentaron 34
empresas, porque eso debió ser legal. Pero Glencore no tenía el conocimiento
técnico para la remodelación de la refinería, y alegando descalabros
financieros, en el 2009 se fue corriendo. No se sabe motivado por qué
intereses, el Estado colombiano salió en su rescate, comprándole su parte en
590 millones de dólares, pagados en el paraíso fiscal de Bermudas.
Previa esa venta, desde
el 2007 Glencore había contratado a CB&I, de nacionalidad también incierta,
supuestamente gringa, pero con sede en Holanda, para los estudios y diseños de
Reficar. Aún bajo su dominio, Glencore nos impuso una modalidad contractual
bastante cuestionable que aceptamos sin chistar: contrato reembolsable,
consistente en que a medida en que CB&I gastaba, bajo una interventoría de
escritorio, Ecopetrol le iba girando, a pesar de que su “ingeniería de detalle”
apenas llegaba a un 21 por ciento. La parte de Glencore se compró bajo el
gobierno Uribe. Se habló de presiones políticas a la junta para que la
refinería arrancara a toda costa. Las cifras dicen que en el 2009 hubo
incremento de costos del 8 por ciento. En el 2012, ya bajo el gobierno Santos,
del 29 por ciento. En el 2013, del 73 por ciento. En el 2015, del 92 por
ciento.
Para ser justos, hubo
imprevistos. Que el fenómeno de la Niña, que paro laboral de la USO... Pero el
costo del proyecto acabó en 8.000 millones de dólares. “Denme más y acabo” era
la consigna de CB&I. Las juntas de Ecopetrol y Reficar aceptaron. Gire y
gire.
Pudo pasar algo
medianamente entendible. Que los miembros de junta resolvieran que, al costo
que fuera, Reficar culminara para que empezara a producir. Mientras tanto,
dizque se recopilaban pruebas de sobrecostos para demandar a CB&I ante un
tribunal internacional de arbitraje, con sede en Nueva York o en París, que va
a costarnos oro.
‘Ad portas’ de ese
juicio de responsabilidad, el gobierno Santos dice que “el pecado original fue
de la era uribista”, mientras Uribe responde que “el control de ejecución del
contrato fue responsabilidad del gobierno Santos”. Qué peloteo tan vergonzoso y
tan peligroso para un pleito tan difícil.
Porque en la demanda
están planteadas todas las preguntas que deberán responder los miembros de las
juntas de Ecopetrol y Reficar: ¿por qué Glencore terminó a cargo de construir
la refinería, si no sabía de eso? ¿Por qué se toleró que abandonara el contrato
y se lo ‘enchufara’ al Estado colombiano, dejándonos engrampados con CB&I,
que, según la estamos demandando, “actuó con una evidente falta de planeación,
bajísima productividad, con exceso de personal y realizando cambios no
justificados en la ingeniería de obra”?
Los miembros de junta
de Ecopetrol y de Reficar tienen la palabra. Respóndanle al contralor Maya.
Entre tanto...
Glencore, además, está bajo la lupa por su explotación de carbón en el Cesar y
su manejo del puerto de Ciénaga.