A decir verdad, el
titular resulta insípido, cuando de tratar de describir, tanta belleza natural, que la
Divina Providencia o la misma naturaleza le concedió a nuestro querido
departamento del Meta, a la llanura oriental, y porque no decirlo a Colombia y el mundo.
Es un verdadero tesoro que se encuentra anclado a un lado del municipio
de LEJANIAS META, y para ser más concretos, en jurisdicción de la vereda
Miravalles, a tan solo 50 minutos del casco urbano del próspero e insigne
municipio de Lejanias.
Rodeado de un verde fresco y con la suave aroma de las flores que en el copo de grandes
y frondosos árboles nativos exhiben con orgullo y porque no decirlo
su opulencia en elegancia y belleza y aroma se encuentra lo que se ha llamado
las PISCINAS Y CASCADAS DEL GÜEJAR, son unos
accidentes geográficos, por así decirlo, llenos de caprichosos adornos
que el agua del caudaloso rio Güejar ha construido o mejor ha diseñado con un
diminuto pincel,
manejado por el intangible talento del inexorable
transcurrir del tiempo, el cual no ha descansado un minuto, ara podernos
mostrar la belleza inequívoca, que unas simples gráficas son tan solo una
muestra de tan irrepetible espectáculo, que
la naturaleza nos dá.
Desgraciadamente el afán
de comercializarlo todo, ya está trayendo las consecuencias a esta riqueza natural,
para poder ingresar al interior del sitio hay que pagar entre 7.000 y 15.000 pesos por vehículo, cuando estos, no deberían entrar a ese paraíso.
Turistas que han tenido
conocimiento de la existencia de ese hermoso lugar, ya llegan con su respectiva olla, para preparar el sancocho, acompañado de las botellas plásticas
de bebidas, las cuales son arrojadas a indiscreción por todos los lugares de
ese importante sector, a ello le sumamos,
los infaltables pañales desechables,
acompañados de toallas, entre otros
contaminantes más, que ya hace presencia
en el lugar. La infaltable cancha de tejo, con la caseta casi sobre el lecho
del río, no pudo faltar, allí se divertían los pasajeros o dueños de por lo
menos 2.000 vehículos que se hallaban el día que este servidor anduvo por allí.
Se quiso conocer quien
cuidaba de ese sitio, tan solo un joven uniformado de Bombero, trataba de dar
información a la muchedumbre que recorría de lado a lado el pintoresco sitio.
Tal vez o quizás autoridad
ambiental del meta, ojalá de la encopetada elite bogotana, que tanto habla o se
refieren al tema del medio ambiente; pero que tengan que ver con el tema, con
autoridad, con dientes, con recursos, tengan el conocimiento de la existencia esta maravilla,
y dejen por un momento la falacia de estar cuidando el medio ambiente desde los
fríos escritorios de la Capital y se den una pasadita por el este sendero
enmarcado, con agua, y rutas de la misma,
los cuales se encuentran sembrados en
el lecho de los ramales de la cordillera oriental, donde aún hay tierras sin hombres para hombres sin
tierra, como lo se describiera en la vorágine, pero en este caso muy específico,
hombres y mujeres con sentimientos y principios de verdaderos conceptos ambientales,
no charlatanes oportunistas.






