Casi la mitad de los juguetes sexuales que se ofrecen en el
mercado son manejados a través de aplicaciones basadas en Internet.
Expertos en
ciberseguridad descubrieron una peligrosa tendencia que podría vulnerar la
intimidad de las personas. Ciberdelincuentes están hackeando los denominados
'juguetes sexuales', en un hecho que pondría en riesgo la integridad de quienes
usan este tipo de elementos.
Los juguetes sexuales
no se incorporaron a la intimidad de las personas recientemente. La psicóloga
Erika Pinzón Benavides, máster en salud sexual y sexología clínica y directora
del Instituto Ser, advierte que “hay una gran variedad de juguetes sexuales hoy
en día que tienen temperatura, movimiento, que son ahora con materiales
quirúrgicos, que no causan daño y que hacen parte de esas dinámicas de placer,
de ese derecho humano al placer y al derecho a la privacidad y la vivencia
libre de la sexualidad”.
Pero el "Internet
de las cosas", representado en cualquier elemento que se conecte a la red
mundial de datos, es también un reto para la ciberseguridad. Muchos de estos dispositivos son vulnerables y
en múltiples ocasiones, en lo que se conoce como el acceso indebido a los
sistemas informáticos, han sido objeto de ataques cibernéticos computadores,
teléfonos inteligentes, televisores y tabletas, entre otros.
Cecilia Pastorino,
investigadora de ciberseguridad de Eset en Latinoamérica, revela que han
encontrado una tendencia con la que también los juguetes sexuales son
vulnerados por hackers.
Las investigaciones se
dieron cuenta que al utilizar aplicaciones para el manejo de los juguetes
sexuales y, una vez conectados con el dispositivo que puede ser un celular, en
el ciberespacio también se convierten en un objetivo para cibercriminales.
“En este caso el
atacante podría infectar el dispositivo con un código malicioso, hacerlo vibrar
a velocidades más altas de lo que debería hacerlo o, incluso, sobrecalentarlo y
causarle algún tipo de lesión al cuerpo de la persona”, cuenta Pastorino.
Conocer el hábito de
uso de un juguete sexual, incluso la ubicación en donde está siendo utilizado y
para ir más allá si la aplicación pide datos personales, podría vulnerar la
intimidad y el anonimato del usuario.
Pero, agrega Pastorino,
“¿Qué pasa si el atacante toma control del juguete sin el consentimiento del
usuario? ¿Es violación? ¿No es violación? Entonces son varias cuestiones que
tienen que ver principalmente con el hecho de tomar control del dispositivo de
manera ilegítima o ilegal”.
Legislación sobre ciberdelitos en Colombia
Camilo Albarrán,
abogado de la Universidad Externado de Colombia y miembro del bufete Calec
Abogados, señala que aunque es muy difícil llevar a juicio por delitos como
acceso carnal abusivo a un hacker que manipule un juguete sexual en contra de
la voluntad del usuario de este elemento, sí se podría establecer un tipo de
conducta delictiva.
“Eventualmente
podríamos hablar de algún tipo de delito informático como acceso abusivo a un
sistema informático o algunos que contempla el Código Penal Colombiano a partir
del artículo 269”, sostiene Albarrán.
Aunque aún hay más
incertidumbres que certezas, tratados internacionales como el Convenio de
Budapest en donde se orienta una política en contra del cibercrimen, podrían
establecer la posibilidad de una protección legal para quienes, sus
dispositivos, como juguetes sexuales, sean vulnerados por hackers.
Por el momento las
recomendaciones están relacionadas con el conocimiento sobre las garantías de
seguridad que ofrecen estos elementos para los usuarios.
