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lunes, 30 de abril de 2018

EN MESETAS, META . ALTO CAFRE SE REINVENTA CON LA AYUDA DE LOS HÉROES MULTIMISIÓN.



Una población a la que le sobra el alma y le falta casi todo, pero que le apuesta a reinventarse para que las generaciones venideras encuentren la tierra prometida, con la esperanza de reconstruir lo que dejó la guerra y cambiar su historia para siempre
Al norte del municipio de Mesetas, a 7 kilómetros de distancia, se encuentra Alto Cafre, donde la población no alcanza los 150 habitantes, algunos de ellos nunca se fueron, y otros, están retornando, gracias al programa ‘Volvamos a casa’ que promueve el gobierno municipal, en un trabajo mancomunado con las instituciones del Estado y la presencia y apoyo de los soldados Horus del Ejèrcito Nacional, Instituciones como Cormacarena, Instituto de Bienestar Familiar, Gremio Lechero, se han ido sumando a la gestión que vienen realizando con la Alcaldía de Mesetas y la Junta de Acción Comunal de Alto Cafre.

En Alto Cafre el acueducto es improvisado y artesanal, para habilitarlo tan sólo se requieren 150 metros de tubería y unos cuantos bultos de cemento, que no sólo favorecería a su vereda, sino a cuatro más que colindan con ella: Betania, Brisas, Mirador y Naranjal, beneficiando a más de 600 personas. El puesto de salud no existe, el más cercano se encuentra en Mesetas, a 20 minutos a ‘lomo de mula’ o un poco más cerca, si un alma caritativa se ofrece a llevarlos, una realidad con que batallan día a día, pero como asegura uno de sus colonos “con la salud no se juega”.
Al igual, sus calles y avenidas existen sólo en sueños. Para llegar hasta sus hogares deben realizar toda una travesía, y peor aún si están en invierno, donde los arroyos se desbordan e inundan todo a su paso. Sus pobladores abrigan la esperanza, que pronto con la ayuda de todos, se abrirán caminos y vías de progreso
Hace años esperan con paciencia las promesas de proyectos para el mejoramiento de sus viviendas, ‘casas en el aire’ para reemplazar las que tienen, hechas de tablas y latas, pero no han llegado, ni los subsidios, ni auxilios y menos quienes lo han prometido, no aparecen ni en pintura.
Sus viviendas están separadas unas con otras, por pequeñas parcelas en las que se ara la tierra, para la implementación de granjas autosostenibles en donde sembrarán semillas para la producción de plantas y frutos para el pancoger. Atrás quedaron las épocas en que por décadas sembraban coca; lentamente esos cultivos se han ido reemplazando por productos como el maracuyá, el aguacate y el maíz. Así mismo, su fuente económica principal de deriva de la ganadería, especialmente de la lechería, que ya cuenta con asistencia técnica del Gremio lechero para mejorar su calidad y comercialización.
Su tesoro más preciado es la escuela, donde se educan 17 niños, aunque carecen de implementos necesarios, como biblioteca, computadores, batería sanitaria, entre otras necesidades; allí es el lugar donde se realizan las reuniones comunitarias y familiares, los actos culturales y sin duda el sitio de diversión de la población infantil, donde ellos con los troncos de los arboles construyeron su propio parque móvil y en el que próximamente inaugurarán una cancha de microfútbol , donada por una empresa, donde vivirán su propio mundial.
Es así que el Ejèrcito nacional hace presencia con el pelotón Horus en esta zona del suroriente colombiano invitando a la sociedad a construir con la comunidad progreso social y articular con las instituciones municipales, gubernamentales, gremios y sociedad civil, oportunidades de desarrollo. Alto Cafre es una población vulnerable, a la que le falta tanto, por no decir todo, pero que le sobra ganas de salir adelante y los héroes multimisión están ahí para respaldarla.
*Prensa Séptima Brigada*

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