“Siento mucha satisfacción de que la Unesco reconozca la cultura llanera como patrimonio de la humanidad”. Con esas palabras, Orlando 'El Cholo’ Valderrama, uno de los más grandes representantes del joropo en Colombia, reaccionó frente a la decisión tomada este martes por el Comité Intergubernamental de la Unesco, que incluyó los cantos de trabajo de los llanos de Colombia y Venezuela en el Plan Especial de Salvaguardia Urgente.
Desde su finca Vida
Tranquila, en el departamento de Casanare, el cantautor colombiano celebró
porque son precisamente esas expresiones, también conocidas como cantos de
vaquería, las que lo formaron como cantante, un camino que le permitió obtener
el premio Grammy Latino en la categoría folclor en el año 2008.
“El mensaje es para que
el pueblo colombiano valore un poco más las raíces, reconozcan la cultura, que
los dirigentes no vean tanto al llano por el petróleo, sino que sepan que aquí
también vivimos personas que queremos a nuestra tierra”, afirmó El Cholo, quien
inicia sus conciertos con las composiciones que hoy ya son insignia a nivel
mundial.
Asimismo, historiadores
de poblaciones de los llanos colombianos se han sumado a la alegría que les
representa la declaratoria.
En el departamento de
Arauca, personalidades como el profesor Alberto Sabogal, reconocido por
organizar varias caminatas recorriendo vías y fincas de esa región con el fin
de preservar las costumbres, declara que no se trata de reconocer una simple
melodía sino ver todo lo que hay detrás de ella.
Es una tradición del
llano porque a los animales también toca ‘toñequearlos’, toca quererlos,
hablarles y cantarles
“Es una tradición del
llano porque a los animales también toca ‘toñequearlos’ (consentirlos), toca
quererlos, hablarles y cantarles. Cuando salen en vaquería todo mundo va
entonando esos cantos, van alegres, escupiendo chimó que no puede faltar en ese
momento”, señala el docente.
Esta expresión,
interpretada a capela y que hacen parte de las jornadas de trabajo con el
ganado, no solo en los corrales sino en las sabanas, tiene más de 200 años y
está compuesta por cuatro variantes orales y sonoras: los cantos de ordeño, los
cantos de cabrestero, los cantos de vela y los cantos de domesticación.
“Es muy importante como
patrimonio cultural del llano porque viene de épocas remotas, algunos autores
como José Eustasio Rivera y Rómulo Gallego han narrado eso en sus libros. Hubo
curas que llegaron a estos territorios, pusieron sus imprentas y empezaron a
escribir sobre eso”, relata Sabogal.
Actualmente,
organizaciones y grupos independientes buscan que las prácticas artísticas que
son propias de las sabanas del Vichada, Casanare, Meta, Guaviare y Arauca,
trasciendan y no ser representados únicamente con algunos actos de violencia
que empañan dichas zonas, así lo indica Juan Fernando Farfán, otro reconocido
cantante de joropo de los llanos colombianos.
“Hay que poner esta
cultura en conocimiento del pueblo, que se entere por todos los medios que se
pueda. Yo la conservo porque soy un hombre de 70 años que ya la viví, pero que
bueno sería que el pueblo la conociera y los que la tienen en el olvido, que la
vuelvan a recordar, sería algo de mucha motivación”, indica Farfán.
