La
propuesta del alcalde Enrique Peñalosa de prohibir las corridas o, al menos,
prohibir la crueldad con los toros, logró desempolvar un proyecto que desde
abril está en trámite en la Cámara de Representantes
A propósito de la
intención del alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, de impulsar un proyecto de
ley para proscribir las corridas o, al menos para evitar el maltrato a los
toros, en el Congreso de la República ya hay en trámite una iniciativa que
tiene al menos como objetivo central prohibir la utilización de elementos que
lesionen o maten al animal. (Lea detalles del proyecto)
Al respecto, aunque el
proyecto no menciona directamente acabar con este espectáculo, sí establece una
sustancial reforma a la Ley de Protección de los Animales: prohíbe la
utilización de elementos que laceren, mutilen, hieran o den muerte al animal,
utilizados en los eventos. De acuerdo con el texto, se busca ampliar la
regulación de las prácticas de entretenimiento y manifestaciones culturales que
involucren animales, tema que se tocó muy por encima en el trámite de la Ley
Animalista. (Lea: La jugada animalista de Peñalosa)
El autor del proyecto,
el representante Nicolás Echeverry, señaló que hay una “urgencia para legislar
frente a la práctica de entretenimiento y expresión cultural que involucra
animales”. El propósito entonces es que sigan en marcha las corridas de toros,
sin que se permita el maltrato y la muerte del animal.
Este mismo tipo de
disposiciones legales se acogieron en otros países como Francia y algunas
ciudades de España, las cuales realizan las corridas sin ejecutar la estocada
final al ejemplar.
En ese sentido, el
representante Arturo Yepes Álzate, ponente del proyecto, dijo que en pleno
siglo XXI no se justifica que se siga rindiendo culto al dolor, a la tortura y
al maltrato de un ser sintiente como el toro.
“Hasta dónde se
justifica que hagamos un espectáculo para que la gente disfrute e impulse el
acuchillamieto y la muerte a un ser vivo, el cual es reconocido por la
Constitución y hasta por nuestra Legislación”, explicó.
Lo cierto es que el
debate está servido para llevar a cabo una sustancial modificación a la
tradicional fiesta brava, para que ahora no se acuda a la prohibición
definitiva pero eso sí cambiando los métodos que llevan a la muerte al toro de
lidia.
Ahora bien, a partir de
la decisión de Enrique Peñalosa de promover un proyecto al respecto se atizó el
debate entre defensores de la tauromaquia y los animalistas. ¿Logrará pasar el
proyecto frente al debate de crueldad o espectáculo?