La polarización en
América Latina es pan de cada día en la región. Los polos de la derecha y de la
izquierda son ahora los protagonistas de la agenda internacional enmarcada
por la llegada de Jair Bolsonaro a la
presidencia de Brasil y la continuidad de Nicolás Maduro en el poder en
Venezuela.
Justamente, el nuevo presidente de Brasil, Jair
Bolsonaro, afirmó que su llegada al gobierno de Brasil permitirá a su país
"liberarse del socialismo, de la inversión de valores y de lo
políticamente correcto".
El día de su posesión,
Bolsonaro se pronunció en esos términos frente a un multitud que le aclamaba a
las puertas del Palacio presidencial de Planalto, en Brasilia.
Según el nuevo
presidente de Brasil, las elecciones que ganó en 2018 "le dieron voz a
quien no era oído" y le pusieron "al frente de la Nación para servir
a la Patria, a Dios y a todo el pueblo brasileño".
Del otro lado de la
calle, en la acera de la izquierda, Nicolás Maduro enfrenta una difícil
situación en materia diplomática fruto de la crisis que atraviesa Venezuela en
términos sociales, económicos y de seguridad.
Maduro, próximo a asumir un nuevo período presidencial, vio
cómo los ministros de Relaciones Exteriores y delegados del Grupo de Lima,
formado varios países americanos, se reunieron en la capital peruana para fijar
su postura frente a su mandato.
El Grupo de Lima no
reconoció a Nicolás Maduro como presidente de Venezuela y el ministro de
Relaciones Exteriores, Néstor Popolizio, leyó un comunicado en el que señala
que las elecciones en Venezuela celebradas el 20 de mayo de 2018 no contaron
con las garantías democráticas.