Con infinita y marcada nostalgia Gilbertdaiz, veía en las horas de la mañana del día de hoy, cuando ya con su paso pausado se desplazaba desde el barrio Mancera hacia, lo que siempre se le ha denominado el centro de la ciudad, y al abordar el moderno puente que permite que debajo de él, circule también con paso cansino tan solo un pequeño hilo de lo que en un tiempo se llamó rio Acaciitas.
En forma rauda y sin el
menor temor a duda alguna, llegaron a la mente esos bellos e inolvidables
recuerdos, cuando apenas éramos unos jóvenes llenos de inocencia, pero plagados
de respeto, por las personas, animales y lo más amado nuestro recursos como el
preciado rio Acaciitas, lugar donde se retozaba y en medio de ello, se declaraban con mucho tino, consideración pero
lo más importante con respeto, muestras de afectos a las lindas niñas de la época, que
casi siempre las acompañaba el hermano mayor o un adulto, quien con cara de
poco amigo, conseguía alejar a cualquier osado que intentaba cortejar a la
linda doncella, que al igual que cualquier mozo retozaba, en el entorno de las cristalinas aguas del Rio Acacíitas.
Ver, hoy como un
pequeño hilo de agua de color verdoso, que en ocasiones cambio blancuzco, ello
dependiendo del contaminante que siempre circula en el hilo de líquido, el
mismo que mató hasta el susurrar de sus aguas, lo mismo que su fauna acuática.
Hoy es un sitio de reunión de personas que
consumen alucinógenos, sitio de muerte, sitio donde el delito es el mejor
compañero, de una cloaca, donde solo se arrojan, desperdicios de toda índole,
sitio donde se asesina sin piedad, tanto a humanos, como ilusiones de familiares
que un dia creyeron en poder tener un sociedad mejor, menos excluyente, a pesar
que el lenguaje mentiroso y acomodado a los corruptos hablen todo contario a
una real y cruda realidad. Solo somos vestigios de unos recuerdos.
Buenas
tardes.Texto y fotos del Conuco.

