Una labrador dorado de cinco años de edad quien estaba asignada a las labores de erradicación manual de cultivos ilícitos en Colombia, su entrenador en la escuela descubrió en ella la habilidad y la destreza como exploradora antiexplosivos, durante cuatro años encontró más de 50 trampas mortales evitando la caída y posible afectación de muchos de los uniformados que en su actividad diaria erradican los sembrados de coca.
*Su energía era contagiosa comentó un guía* "Era la primera en salir de la carpa, disciplinada asistía a la formación en donde el comandante del núcleo daba las indicaciones de seguridad, después de tomar los alimentos se hidrataba, a todos en el área nos pedía agua y le dabamos de nuestras cantimploras, era cariñosa y le gustaba jugar; recuerdo ese día del accidente, era medio día cuando encontró una mina antipersona, estaba oculta cerca de un arbusto de coca, por allí íbamos a pasar más de 70 uniformados, gracias a su olfato evitó que alguien saliera lesionado, ella sabía que el descanso estaba cerca, yo escuchaba cuando en la noche su guía le acariciaba las patas como relajandola después de una larga jornada, podía oír cuando el decía ya casi terminamos esta fase y nos vamos para Bogotá, allá nos espera un merecido descanso mi Nalita.
Después desactivar la carga explosiva de manera controlada, seguimos trabajando, estábamos casi a punto de terminar, eran las tres de la tarde cuando pasando por un cultivo de coca, escuchamos un estruendo, aturdidos por la onda explosiva quedamos tendidos, después de unos segundos y a la voz del comandante nos levantamos cuidadosamente para verificar las novedades, solo pudimos escuchar a Nala que entre las matas ladraba como pidiendo ayuda, los tres enfermeros de combate la sacan del sitio limpiando la tierra que no dejaba ver las heridas, Nala mirándolos fijamente convencida que de esta saldría trataba de pasar su lengua por las heridas, se le nota a en su cara la gratitud por el esfuerzo que hacían los policías por salvarle la vida, al fin lograron astabilizarla, en pocos minutos un helicoptero llegó al sitio para evacuarla, ya en la base de Tumaco y aún en los brazos de los enfermeros esbozó un suspiro y su corazón se detuvo.
La gravedad de sus heridas no le permitieron seguir viviendo.
Todos aún en el área recibimos la trágica noticia por radio, aun lo seguimos lamentando profundamente, esta vez fue ella quien ofrendó su vida por salvar la de nosotros, puntualizó un uniformado que estuvo durante la última fase de erradicación manual junto a Nala.
Con los honores de un verdadero héroe, fue despedida Nala, el director Antinarcóticos general Fabián Laurence Cárdenas Leonel, quien también es guía canino, lamentó la muerte de este amigo peludo.