Como si fuera el último sueño por cumplir, miles de feligreses emprendieron desde anoche (jueves) lo que sería la fila y espera más larga de sus vidas, con el único propósito de recibir la bendición del Papa Francisco durante la misa campal que se realizó en el predio aledaño al parque Las Malocas de Villavicencio.
Los más fieles o, por
lo menos, los que tenían más ilusión de ver al Sumo Pontífice de cerca,
acamparon desde hace dos días en predios cercanos a la avenida Los Maracos.
Varios de los devotos no se confiaron y aunque
las puertas para la ceremonia se abrieron a las 12:00 de la medianoche,
decidieron ‘madrugar’ y poco antes de las 6:00 de la tarde ya estaba esperando
para ingresar al sitio.
La suerte de entrar
primero finalmente la tuvieron unas delegaciones procedentes de los
departamentos de Casanare, Arauca y Guaviare, conformadas por cerca de 300
personas.
“Llegué el miércoles de
Arauca y acá al terreno de la misa a las 2:00 de la mañana, porque estábamos dispuestos
con mi esposa a recibir esta gran bendición que tal vez no volveremos a tener”,
dijo Carlos Osorio, uno de los miles de asistentes a la eucaristía.
Por su parte, doña Inés
Obando, quien arribó del municipio de Granada (Meta) expresó que “lo que más quiero
es que el Papa Francisco nos traiga la paz que tanto necesitamos en Colombia y
que hace muchos años estamos esperando”. Y es que la cantidad de
personas fue tal, que
tan solo tres horas después de abiertas las puertas y cuando apenas la
madrugada estaba por la mitad, ya se había llenado al menos el 75 por ciento
del predio destinado para la misa campal. El ‘río’ humano que se vio no tenía
antecedentes en la historia de la ciudad.
Bolsos, morrales y todo
tipo de maletas sirvieron para llevar merienda y el líquido para hidratarse,
chaquetas y hasta cobijas para resguardarse del frío de la madrugada. Otros,
pensando que la alta temperatura en los días previos se mantendría, llegaron en
camisas y camisetas sencillas.
En ese ambiente fresco,
que estuvo matizado por una lluvia ligera durante el amanecer, los miles de
feligreses se prepararon para recibir a Su Santidad en el recorrido en el
papamóvil que hizo previo al inicio de la misa, y a vivir con fervor la
experiencia única de una eucaristía con el máximo jerarca de la Iglesia Católica
en el mundo.
