Es como la pregunta que fluye en la mente de muchos
ciudadanos (@), que visitamos las diferentes redes sociales, que están en la
autopista de la internet, y leemos, unos pocos, mensajes, que no hablan propiamente bien del estado, o condición
social de nuestro ciudad, tierra por Dios bendecida nuestra bella Acacías, por
el contrario se despachan promulgando o publicando, temas que en verdad están lejos
de una realidad.
Como Acacireño, lamento tener que decir, que desafortunadamente,
estos enemigos gratuitos de la ciudad, y quienes, tal vez se cayeron de un
trasteo, que venía de lejanas tierras y
a la entrada de nuestra ciudad se desplomaron, y no tuvieron que más hacer que,
caminar hacia nuestro bello parque central y allí pudieron descansar y retomar
sus ideas, tal vez de un pésimo pasado.
Desde luego el aire puro, de éste inigualable lugar dio
claridad a su posibles atribuladas mentes, y fue, en ese momento en que tomaron
la única alternativa que les quedaba, tratar de hacer parte de esta comunidad,
por cierto cosmopolita, donde nadie es extraño, todos somos un solo ser para
poder vivir en comunión.
Desde luego su adaptación fue rauda, y en menos de un santiamén, ya estaban muy bien
ubicados, funcionarios de la administración municipal, otros contribuyendo con
las famosas pirámides, revendiendo aguardiente de dudosa procedencia en el
parque central, para luego ser corporado; fue tan brusco el cambio, que no se
dieron de cuenta, que todo había sido tan fácil, y jamás se imaginaron que con
el transcurrir del tiempo, y debido a su comportamiento, las cosas irían a
cambiar, como asi sucedió; y lo peor de
todo no para bien de los ilustres nuevos adoptados, por el contrario los hechos
eran reales, “Si trae totuma toma guarapo, o para tomar de la botella hay que
aportar pa ella.”. Realidad que no conocían
nuestros aludidos personajes, pensaron que todo era como el embudo, “lo angosto
para ellos y lo ancho para uno”.
Pues bien de ahí en adelante empezó Cristo a padecer y el diablo
a pasar trabajos. Que hubo que hacer, buscar documentación para poder hacer
frente a la realidad, pero…. Como ya estaban acostumbrados a la fácil, no sabían
como hacerlo…
Es el caso de que hubo la necesidad de Falsificar documentos
supuestamente expedidos por respetuosas entidades de la ciudad de Bogotá y de
Medellín, entre otras, con tan mala suerte, que primero cae un mentiroso que un
cojo, y así fue.
Hoy por hoy atrincherados disparan sus cerbatanas, a diestra y siniestra, sin medir consecuencias, con la
imagen de la ciudad de que les dio posada o mejor albergue, olvidando que hay
rabo de paja…
Qué bueno fuera y Gilberdaiz como buen Acacireño, a pesar de
tener mi cedula expedida en la ciudad de Valledupar, les invita a sostener un debate, ojalá para hablar de rectitud
honradez, compromiso con la ciudad de Acacías, ojalá con la convocatoria de
medios, medios de comunicación serios, no con medios llenos de odio, rencor, habidos de venganza, habidos de retaliación, a pesar
de haber tenido la oportunidad de participar democráticamente en las pasadas
elecciones, pero en el juego de la democracia eso está claramente marcado, a
pesar de que allí el paracaidismo impera con mucha fuerza, y más en nuestro
amado municipio de Acacias, pero ni lo uno ni lo otro, tal vez por las
suntuosas exigencias…
Qué bueno fuera que se hiciera una investigación sobre estos
procesos de falsificación de documentos públicos, receptación de dineros, entre
otros que duermen el sueño de los justos en los anaqueles de la corrupción, de
la que tanto se predica, pero que no nos acordamos de practicar.
El interés de Gilberdaiz, no es intimidar a la crítica, ella
es valedera, siempre y cuando se haga con respeto, y enmarcada en nuestro estado
social de derechos, lo más importante
poder hablar de control y de cárcel para los corruptos con la frente en alto,
sin estar marcado, como suele suceder en singulares casos.