1. No se sabe quién las hizo. El origen de la
papa frita está discutido entre Bélgica y Francia. Los franceses se adjudican
la invención del plato: se dice que a fines del siglo XVIII sobre el Pont Neuf
de París se instalaban los vendedores de esta delicia, que preparaban a la
vista de sus clientes dentro de braseros y sartenes. Los belgas la cocinaban en
dos etapas en aceite con grasa y los franceses sólo en aceite. Algunos también
creen que se introdujeron primero en España a través de Colombia.
2. Tienen azúcar.
Muchas de las que comemos día a día, ya sean congeladas de paquete o de un
restaurante, están recubiertas con azúcar para caramelizarse con el aceite y
darles ese color dorado tan especial.
3. McDonald’s es el rey
del mercado. Alrededor de un tercio de las papas cultivadas en los Estados
Unidos terminan siendo vendidas a la cadena de hamburguesas, quienes las fríen
dos veces para darle ese sabor tan peculiar. Cada año, venden más de un 1/3 de
todas las papas fritas servidas en los restaurantes de Estados Unidos.
4. La mayoría provienen
de Canadá. Desde sus comienzos, en Canadá, McCain es el mayor productor de
papas fritas congeladas del mundo. En sus plantas se procesa cerca de la
tercera parte de la producción mundial de papas fritas congeladas.
5.
Bélgica es el mayor consumidor. En Europa, los belgas son los mayores
consumidores per cápita de este preciado alimento. Además, tienen un museo
especial en su honor, ya que se adjudican haberlas creado
