La Corte Suprema indicó
que los jueces no solo deben analizar la carga económica de los padres, sino el
cuidado y crianza.
Al modificar o fijar una cuota
alimentaria, los jueces no sólo deben verificar la capacidad económica de los
padres, sino también el equilibrio de obligaciones, crianza y cuidado de los
hijos.
Así lo señaló la Corte
Suprema de Justicia al dejar en claro los parámetros para fijar una cuota
alimentaria en un proceso de divorcio.
El alto tribunal señaló
que en este tipo de procesos, los jueces deben “tener en cuenta el interés
superior de los menores, a fin de que con la decisión no se transgredan los
derechos fundamentales”.
El pronunciamiento se
dio al revisar el caso de una pareja de médicos que después de ocho años de
matrimonio se divorciaron a pesar de tener dos hijos.
Durante el proceso de
separación, la madre solicitó en varias oportunidades la modificación de la
cuota alimentaria explicando que la edad y los gastos de los menores cambiaban
a medida que pasaba el tiempo.
Para el 2017, el padre
hizo una solicitud de reducción de la cuota alimentaria aduciendo que aportaba
7 millones de pesos mensuales, mientras que su exmujer solo 600 mil, el juez
del caso decidió que el padre se haría cargo de la manutención de uno de los hijos,
mientras que el otro quedaba bajo responsabilidad de la madre.
La
Corte concluyó que las decisiones del juez de familia sólo tuvieron en cuenta
el factor económico, dejando de lado las obligaciones de crianza, compañía,
apoyo y demás que necesitan los niños para tener un desarrollo y formación
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