Villavicencio. Una
mujer de la tercera edad fue condenada a 10 años y 2 meses en prisión por pasar como víctima en la masacre de
Mapiripán, ocurrida entre el 15 al 20 de
junio de 1997.
Se trata de Adalia
Azucena Figueredo Cagüello, quien presentó a su esposo, Wilson Molina Pinto,
como fallecido en la sangrienta y horrorosa arremetida paramilitar, cuando en
realidad, él estaba en Villavicencio trabajando en oficios varios, según la
Fiscalía.
Pese a que la mujer
durante el curso procesal buscó obtener beneficios de rebaja de pena al
confesar su responsabilidad por haber mentido, el Juzgado Segundo Penal del
Circuito de Villavicencio negó todo tipo de privilegios.
Adalia Azucena, fue
hallada responsable por los delitos de enriquecimiento ilícito en favor de
particulares, fraude procesal y estafa agravada en cuantía de mil 259 millones
de pesos que recibió del Estado Colombiano.
El abogado defensor
presentó recurso de apelación para que lo resuelva la sala penal del Tribunal
Superior, en actuación de segunda instancia.
Entretanto, Carlos
Felipe, Alexander, Jhonatan y Luis Fernando Figueredo Cagüeño, todos hijos de
Adalia, están en la cárcel purgando condenas de 8 años y 10 meses.
De otra parte, por la
millonaria defraudación, la Nación fue condenada por la Corte Interamericana de
Derechos Humanos.
Así mismo, el entonces
comandante de la Séptima Brigada del ejército, general, Jaime Humberto
Uscátegui Ramírez, fue condenado a 37 años de cárcel por la Corte Suprema de
Justicia, y hasta hace pocos días recuperó la libertad por acogerse a la
Justicia Especial de Paz.