por JOSÉ MANUEL ACEVEDO
M
D Semana
….La cosa es más o
menos así: una de las empresas de Tony Blair y el Departamento Nacional de
Planeación (DNP) firmaron convenios en 2013 y 2014 para asesorar al gobierno en
el modelo de regalías que el presidente Santos implementó. En efecto, dichos
documentos generan obligaciones mutuas para las partes aunque, técnicamente,
Colombia no le paga un centavo a la firma del expremier, como aseguró el
presidente Santos.
Hasta aquí todo parece
bastante bueno para nuestro país. No obstante, el hecho que omitieron contarnos
es que el señor Tony Blair tiene simultáneamente firmados multimillonarios
contratos con el gobierno de los Emiratos Árabes para servir como banca de inversión
en varios países de América Latina, incluido Colombia. Así, los árabes le pagan
a Blair para que consiga información privilegiada de cada Estado en donde
quieren poner su plata y facilite la llegada de esos negocios consiguiendo
citas con funcionarios gubernamentales para acelerar los procesos de inversión.
¿Dónde está la bolita?
Aunque el contrato de Blair con Colombia no sea abiertamente oneroso, nuestro
DNP se compromete a facilitarle a Blair y sus muchachos el acceso casi
irrestricto a la información oficial que reposa en Planeación, pases para los
despachos públicos y ministerios e incluso, según dice el abogado Held con los
contratos en la mano, se comprometieron a disponer de oficinas y personal del
gobierno para la realización de los fines del dichoso convenio de asesoría.
Entonces, como decía
Caballero, la mano amiga de Blair sí cuesta y pone de presente un conflicto de
intereses frente al cual el gobierno nos debe una buena explicación.
Colombia no le paga a
Blair con dinero contante y sonante, eso es verdad, pero sí con acceso al
corazón de la Rama Ejecutiva que es Planeación Nacional para que, desde allí,
Blair obtenga toda la información que necesita y se la pase a los árabes de
manera que todo sea más fácil para ellos cuando quieran venir a hacer negocios
en Colombia. Esa doble condición de asesor filantrópico del estado colombiano y
al tiempo buscador de secretos económicos de un país, a sueldo de los árabes,
resulta a todas luces incompatible.
Intenté preguntar a los
funcionarios respectivos por este caso y no obtuve respuestas porque varios de
ellos estaban por fuera de sus oficinas en la semana santa. Sin embargo,
extraoficialmente fuentes de Planeación Nacional me dijeron que los contratos
con Blair habían perdido vigencia desde la semana pasada pero que un modelo
similar de convenio de ‘cooperación internacional’ con el mismo Tony Blair,
estaba ad portas de aplicarse en la Presidencia de la República.
¿Y dónde quedaron los
rastros de las jugadas de Blair en Colombia desde Planeación Nacional? Tal vez
nos quedaremos sin saberlo pues en cumplimiento de una de las exóticas
cláusulas que contenía el convenio, la entonces directora del DNP, Tatiana
Orozco, accedió a borrar de manera definitiva toda la información relacionada
con este contrato.
Habrá que ver si el
gobierno pone la cara para explicar este conflicto de intereses y si todavía
son capaces de sostener que lo de Blair en Colombia no nos cuesta nada…