Solo el censo que
realiza la Universidad Nacional mostrará la pertinencia de que los guerrilleros
se queden en las zonas veredales una vez hayan dejado las armas.
En el Acuerdo entre el
Gobierno y las Farc se indica que para el Día D+180, es decir el próximo 1 de
junio, las zonas veredales desaparecen como tal, la ONU retira los contenedores
para destruir las armas y la Fuerza Pública puede copar esos territorios.
Con el fin de entender
qué va a pasar con estos lugares, EL COLOMBIANO habló sobre su futuro con
Carlos Córdoba, gerente de las Zonas Veredales, y Alejandro Reyes, delegado del
Alto Comisionado para la Paz en el Mecanismo de Monitoreo y Verificación.
¿Cómo va el
cumplimiento de los contratistas y cuánto terminarán costando las zonas veredales?
CC: “En Antioquia son
cinco campamentos, de los cuales en cuatro ya tenemos terminada la totalidad de
las áreas comunes y hay avances de aproximadamente el 60 % en alojamientos. Ya
hay algunas personas viviendo ahí, así no se hayan terminado, como en Remedios,
Anorí, Dabeiba y Vigía. Estamos haciendo todo lo posible para terminar las
obras en Ituango y lo que hace falta en el resto, lo más pronto posible. Con
las características de estas infraestructuras creemos que vamos en el camino
indicado para poder entregarlas. Esto cuesta unos recursos importantes, en
promedio debemos estar en 22 o 23 millones de pesos por persona”.
¿Qué va a pasar en el día D+ 181, el 2 de junio de 2017?
AR: “Al Día D+180 lo
que tenemos previsto es cumplir con los protocolos que acompañan el acuerdo del
cese el fuego y la dejación de armas. Lo que esperamos es la certificación de
la ONU que dé cuenta de la dejación total de las armas. Con relación a los
miembros de las Farc esperamos los listados en los cuales se relacionen quiénes
son y el visto bueno para que podamos adelantar el procedimiento de
acreditación y tránsito a la legalidad que permitirá tener esos listados
depurados, que sepamos, exactamente, cuál es la plena identidad de cada una de
los guerrilleros”.
¿Estas personas se van a quedar en esas zonas veredales?
AR: “Este es un asunto
que hay que revisar con mucho cuidado y esa revisión es parte de lo que estamos
haciendo hoy en día. Habrán escuchado de una encuesta, que según lo previsto
está desarrollando la Universidad Nacional, y dentro de las preguntas que se
formulan, hay unas que tienen que ver con sus familiares, sus redes de apoyo,
con saber si las personas tienen algún arraigo con el territorio donde están en
este momento o no. ¿Por qué?, porque hemos aprendido que la familia es clave
para el éxito de la reintegración. Hacemos las preguntas que permitan dar
claridad sobre qué es lo más conveniente”.
CC: “El Gobierno está
en la disposición de revisar en detalle cómo usar de mejor manera estas
infraestructuras construidas. Aquí es muy importante hacer una distinción entre
lo que es la zona y lo que es el sitio donde ellos van a vivir, que por ahora
son unos campamentos, de golpe lo que vamos a hacer es ponerles un nombre más
correspondiente con el tema de la reincorporación. Esos límites, que son
ficticios, se terminan, y tenemos un espacio con unas infraestructuras, donde,
con esa información que salga de la encuesta definiremos qué necesidad hay
hacia adelante con esos temas de formación con el Sena, con universidades, en
entrenamientos de proyectos productivos, etc.”.
¿Podrían quedarse esa infraestructura en la comunidad donde
están?
CC: “Claro que podrían.
Cuando vamos al tema de reincorporación ya tenemos más opciones de articulación
con gobiernos territoriales y, por supuesto, con comunidad, de hecho sería
interesante que cuando se abran estos espacios se recuerde que esas
infraestructuras son públicas, lo que quiere decir que la acción comunal podrá
hacer reuniones en los salones que construimos ahí”.
AR: “A veces nos
pensamos esto como si fuera una cosa del futuro y en el presente hay que tener
en cuenta que muchos de los procesos que mencionaba Carlos ya tienen que ver
con las comunidades de las zonas veredales, por ejemplo, los temas de salud se
han planteado, no solamente para la atención de los hombres y mujeres de las
Farc, sino de las comunidades aledañas”.
Hay un médico, una enfermera, una ambulancia para cada zona
veredal, ¿eso se va a quedar?
CC: “Tenemos que
revisarlo. El Gobierno tiene la plena convicción y va a responder por la
prestación de esos servicios. Pero todo va a depender, por ejemplo, si ya
tenemos la afiliación de todas estas personas al sistema de seguridad social o
si estas personas comienzan a recibir los subsidios de reincorporación allí, lo
que cambiaría el panorama”.
¿Está confirmando entonces que el médico y la enfermera están
para los guerrilleros?
CC: “Hablamos de zonas
donde la carencia institucional ha sido histórica. Nosotros llegamos con unos
servicios que hoy están siendo utilizados por comunidades y por las Farc, en
algunas cosas, como las médicas, son más utilizadas por la población. Hay que
hacer la distinción entre lo que es reincorporación de excombatientes, poner en
marcha los procesos de posconflicto en el territorio. Estamos llegando con la
Agencia de Renovación del Territorio con los proyectos de pequeñas
infraestructuras, y aquí ya tenemos priorizados planes de centros de salud, de
mejoramientos de escuelas, de salones comunales, de vías, esos proyectos ya van
a hacerse en esos municipios, pero después de esto vienen los Programas de
Desarrollo con Enfoque Territorial y viene la implementación de los acuerdos de
La Habana”.
¿Qué actividades desarrollan los guerrilleros en las Zonas
Veredales?
CC: “Darnos palo
(risas). En Antioquia, en especial, tenemos en todos los campamentos cursos
cortos del Sena, que todavía no son los temas de reincorporación fuerte, son de
mecánica de motos, de pastelería, de panadería, con muy buenos resultados, ya
hay panaderías montadas por ellos en casi todos las zonas veredales del país.
Con Coldeportes hay unos monitores de deportes, y estamos haciendo la encuesta
de la Universidad Nacional que es muy extensa y, en un convenio entre el
Ministerio de Educación y el Consejo Noruego de Refugiados se está haciendo una
caracterización, más rápida, en el tema de formación para trabajar en la
alfabetización y validación de saberes. A eso hay que sumarle lo que ellos
mismos hacen de revisión de los acuerdos y de discusión de sus tesis
políticas”.
¿Las Farc ya le entregaron a la ONU las coordenadas de todas
las caletas?
AR: “El componente
internacional de Naciones Unidas, que lidera el Mecanismo de Monitoreo y
Verificación, y las Farc serán los que deberán articular acciones para
garantizar el desarme total, de tal suerte que le corresponde a la ONU hacer
pronunciamiento público sobre cuál es el estado de avance del proceso de
dejación de las armas. Nos ha dicho, hasta el momento, que se han destruido 640
kilos de explosivos hallados en una caleta. Nosotros estamos diciendo que
frente al universo de caletas es necesario agilizar porque los 180 días están a
la vuelta de la esquina”.
¿El armamento que encuentre el Ejército se convierte en
material judicial?
CC: “El Ministerio de
Defensa lo que ha dicho es que ‘si yo en mi ejercicio de control territorial
encuentro una caleta, hay dos probabilidades: que ya haya sido georreferenciada
y esté programada su desactivación o que no lo esté, si no eso es del Gobierno
y sus Fuerzas, si lo está cuenta para el desarme’”.
El Gobernador de Antioquia pregunta con frecuencia “¿cuándo
nos van a devolver el territorio?”
AR: “Él nunca dejó de
ser el Gobernador. Ahí hay una cosa que tiene que ver con cuál es la
característica que tienen esas Zonas Veredales y aparece una ficción jurídica
que se crea a través de la Ley de Orden Público que habilita una condición
excepcional para la Fuerza Pública. En el lenguaje del acuerdo hablamos de las
autoridades civiles no armadas que continúan con la ejecución de sus tareas, no
hay alcalde, no hay gobernador, no hay personero que pueda decir: a mí me
vetaron en las zonas”.