Villavicencio. El
consumo de estupefacientes es
cada día mayor, pese al trabajo que desarrolla la policía
para evitarlo.
Hay varios antisociales
que colocan sus fichas en los
establecimientos educativos,
ofrecen dinero y regalos
a jovencitas inexpertas y cuando han caído en la red, las amenazan de
muerte, si no continúan la repudiable actividad.
Cuando quien dirige la
institución educativa, bien el Rector o los profesores, denuncian la
despreciable actividad de los jibaros, éstos proceden y anuncian y
hasta realizan represalias atemorizando
a los maestros.
Esas intimidaciones,
impiden en algunos casos que los
institutores denuncien ante las
autoridades lo ocurrido en les escuelas y
colegios.
Padres de
familia consideran que en los planteles educativos
se ubique un policía como maestro,
celador, jardinero, asesor, u otra
labor y de esta
manera, hombre o mujer para que
investigue los casos y puedan
judicializar al responsable.