Notillano.
La
situación de los agricultores en el Meta y Colombia es tan grave, que vamos para un despeñadero, dijo Eudoro
Alvarez Cohecha.
Señaló
al Noticiero del Llano que las importaciones han casi acabado o desaparecido
totalmente cultivos como el algodón, el
sorgo, la arveja, el garbanzo, el trigo, la cebada, el ajonjolí y amenazan el
arroz, el maíz, la soya, el fríjol, la producción de cerdo, leche, caña de
azúcar y panela, estas dos últimas víctimas de las importaciones de etanol y
edulcorantes que crecen exponencialmente y
tienen en jaque la cadena del dulce en la producción colombiana.
A
estas importaciones masivas, corresponden disminuciones paralelas de áreas de
cultivo; a las menores extensiones cultivadas tocan menos empleos directos e
indirectos que generan la actividad agropecuaria y dentro de estos empleos que
se pierden están los de los Ingenieros agrónomos y demás profesiones que se
desempeñan alrededor de los sistemas productivos rurales. Se calcula que más de
2000 Ingenieros agrónomos perdieron su oportunidades de trabajo a raíz de esta
política de librecambio implementada desde 1990; es decir cerca del 6% del
potencial para el ejercicio profesional quedó afectado por dicha política. Ante
tanto fracaso, cabe reclamar una evaluación seria de tal orientación estatal.
Manifestó
Eudoro Alvarez que en el caso de la
denominada economía campesina y familiar, que ocupa el 60% del área cultivada
en Colombia, cuya atención técnica se presta a través de las UMATAS o
instituciones similares en los más de 1100 municipios colombianos, es tal el
nivel de des financiación de este servicio, que ha sobrevenido en
contrataciones precarias salarialmente y preñadas de prácticas clientelistas en
buena parte de donde subsiste este servicio al campesinado colombiano;
contratos a cuatro y cinco meses, que desmotivan y envilecen las condiciones de
vida de los colegas así empleados y deterioran la calidad del servicio a los
usuarios campesinos.