El primer hecho tuvo lugar en el Campo Tibú, ubicado en zona
rural del municipio de Tibú, Norte de Santander.
La petrolera colombiana
Ecopetrol informó que se registraron cuatro ataques terroristas contra la
infraestructura del oleoducto Caño Limón-Coveñas y el Campo Tibú, ambos en el
noreste del país.
El primer hecho tuvo
lugar en el Campo Tibú, ubicado en zona rural del municipio de Tibú, en el
departamento de Norte de Santander, fronterizo con Venezuela.
Allí, "grupos al
margen de la ley activaron explosivos en la planta de inyección de agua y en un
pozo" en las aldeas Socuavó y Palmeras, respectivamente, y dejaron otros
instalados, explicó la empresa en un comunicado.
Ecopetrol aclaró que
"los daños abarcan ocho pozos que producen diariamente 450 barriles de
petróleo", por lo que una vez la fuerza pública asegure la zona los
técnicos de la compañía comenzarán las reparaciones.
En un segundo ataque,
esta vez en la aldea Cerro Madera, un grupo de desconocidos retiró bajo
amenazas al personal que realizaba mantenimiento preventivo en el oleoducto
Caño Limón-Coveñas, uno de los más importantes de Colombia.
Posteriormente, los
delincuentes instalaron y activaron cargas explosivas, lo que generó daños en
el sistema de transporte del crudo.
También, agregó la
petrolera, "hombres armados retuvieron durante una hora a los trabajadores
que hacían parte de una caravana de cinco carrotanques que sacaban producto del
punto de control operativo Caño Cinco", en la aldea Guachimán.
Según Ecopetrol, los
responsables del ataque amenazaron con quemar los vehículos que transportaban
"producto recuperado de otros atentados registrados contra el
oleoducto".
La estatal petrolera
denunció la mañana de este sábado que 14 de sus trabajadores fueron retenidos
por al menos 100 personas que ingresaron sin autorización a la Planta de Gas
Gibraltar, ubicada en zona rural del municipio de Toledo, en Norte de
Santander.
La empresa manifestó
que "alrededor de 100 personas se tomaron de manera violenta la
planta" al romper la malla externa de la instalación e ingresar "en
forma abrupta poniendo en riesgo la vida de las personas y la operación e
integridad" de la infraestructura.
Los 14 trabajadores
permanecen incomunicados debido a que quienes los tienen retenidos también
cortaron las redes de comunicación del lugar.
La Planta de Gas
Gibraltar suspendió sus operaciones por un mes en 2016 debido a que un grupo de
indígenas u'wa y motilón-barí se tomaron las instalaciones para reclamar como
suyo ese territorio.
El año pasado la
infraestructura petrolera colombiana sufrió 107 atentados, de los que 89
afectaron al oleoducto Caño Limón-Coveñas y 18 al Transandino.
En 2017, la guerrilla
Ejército de Liberación Nacional (ELN) perpetró 62 atentados contra el Caño
Limón-Coveñas, lo que ocasionó el derrame de más de 20.000 barriles de crudo,
según cifras de la Procuraduría General de Colombia.