Por José Gilberto Díaz Pardo.
Hacia el filo de la
media de la noche del dia de ayer 15 de Septiembre del año en curso, recibí una
llamada de una de las tantas fuentes de información que hacen parte
orgullosamente del Conuco; en forma casi textual me informaban que el Concejal
ALIRIO ROJAS, había ingresado sin signos vitales al interior de urgencia del
Hospital, después de haber sufrido presuntamente una afección cardiaca.
A decir verdad no
me interesó publicar la nefasta noticia,
puesto que para mí como buen acacireño
lo mismo que Alirio, no era noticia era una catástrofe, sin ser sensacionalista.
Sin lugar a dudas en el
campo de la política local, fue Alirio Rojas un gran animador, por no decir el
mejor, sensato, coherente y lo mejor punzante, lo que había que decir se decía doliera
a quien le doliera, grandes debates, en ocasiones varias, casi contra el viento,
pero ahí estuvo.
Hasta donde sé buen
hijo un buen padre buen esposo, buen amigo, buen líder, se fue hacia el infinito dejando su legado como
constructor, político con gran ejemplo para los partidos siembre conservador, murió
en su ley, siéndolo.
Tal vez viajó con una pequeña frustración la de haber
sido candidato a la Alcadía por su partido, pero por hechos bajos que no valen
la pena traer a colación, puesto que no tiene nada que ver, ante la grandeza y
respeto por la democracia que siempre demostró Aliro Rojas la dejamos a la imaginación
de nuestro lectores.
Creo que allí se va
encontrar con su gran amiga, si a la
misma que le construyo su altar en lo alto de la cordillera en la ciudad de
Acacías, hasta obispo llevo para crear e inaugurar su obra religiosa.
Para Niní su hijos nuestras condolencias, para nuestro
Amigo ALIRIO feliz viaje, paz en su tumba y desde el cielo seguirá acompañando
a sus seguidores que no fueron pocos por cierto muy agradecidos y leales.