De Alvaro Uribe Velez.
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Escribo esta nota con
indignación y con dolor: La Corte Suprema de Justicia, en su sala penal, ha
dictado un auto inhibitorio en favor del Senador Iván Cepeda a quien denuncié
por manipular testigos en contra de miembros de mi familia y de mi persona, a
pesar de las pruebas aportadas la Corte decide inhibirse bajo el peregrino
argumento que las actuaciones del Senador Cepeda se enmarcan dentro de las
funciones de una comisión de derechos humanos de la Cámara. Y ordenan
investigarme porque supuestamente yo habría manipulado a los declarantes. La
Corte nunca me ha escuchado sobre el tema.
En 2014, a raíz del
debate que anunció el Senador Cepeda en mi contra, y que llevó a cabo con apoyo
del Presidente de la República, un abogado, a quien no conocía, me visitó y me
dijo que personas que estaban en la cárcel expresaban que el citado Senador les
hacía ofrecimientos a cambio de dar testimonios en contra de mi hermano y de mi
persona. A través de investigadores se recogieron las respectivas declaraciones
y las dos fueron ratificadas ante la Corte Suprema. Recientemente apareció otra
cuyo declarante no ha sido llamado a ratificar el escrito. Procedí de manera
correcta, nunca he hablado con los declarantes, la Corte debería publicar las
llamadas con el abogado, que me interceptó, para que la ciudadanía examine si
cometí delito alguno.
Por lo que veo en mi
caso no hay justicia sino ánimo persecutorio. Llevo más de tres años esperando
una decisión sobre la investigación en el caso del hacker, asunto del cual tuve
conocimiento cuando estalló el escándalo de la trampa contra el doctor Óscar
Iván Zuluaga.
Cuando se trata de
infamias contra mi persona nada procede, ni siquiera investigan, pero este caso
también lo enfrentaremos con determinación. Recuerdo las fechas: denuncié en
2014 y deciden en mi contra en 2018, a pocos días de elecciones,
